migrar_parejas_desafios

Durante mis años de experiencia he podido realizar diferentes procesos de terapia de pareja y acompañar a muchas de ellas que emigran juntas para empezar un nuevo proyecto de vida. La nueva realidad en el país de llegada supone diversos desafíos, tanto en el plano personal como en la relación.

Existen dos grandes factores que pueden influir en la pareja en el proceso migratorio. Uno es la pérdida de los referentes y apoyos culturales, familiares, laborales, profesionales e identitarios que suponen un duelo constante para cada uno y que afecta de forma desigual a los miembros de la pareja. El otro factor es la asimilación de los nuevos códigos culturales que les rodean, cuestiones tan importantes como el qué se espera de una pareja, cuál es el rol de género predominante, cómo va logrando cada uno conseguir sus objetivos, los espacios sociales, laborales, etc. Puede ser que un miembro de la pareja asimile rápidamente los códigos culturales que le rodean y el otro los rechace.

De alguna forma la migración supone dejar ese espacio donde la persona se encontraba ya alojada simbólicamente, donde ella se encontraba de alguna forma representada (en la familia, profesionalmente, socialmente, económicamente, etc.). Las personas salen de ese lugar para encontrar uno diferente en otra sociedad con códigos, valores y estructuras diferentes. Cada uno debe encontrar una forma de introducirse dentro de esa nueva red simbólica y la nueva sociedad debe brindar lugares dignos para acoger a los nuevos ciudadanos, ocasionando todo tipo de ajustes emocionales e identitarios en la persona migrante.

Diferencias en el duelo migratorio

Sobre el duelo migratorio recuerdo en concreto a una pareja heterosexual. Ella tenía un fuerte apego con su familia de origen y le causaba mucho dolor encontrarse tan lejos de ella por lo que se le hacía muy difícil sostener el nuevo proyecto de vida. Después de dos años de estar en España, no podía pensar en tener hijos estando lejos de sus propios padres, no sabía cómo gestionar la pérdida de no poder ver crecer a sus sobrinos o no poder celebrar las navidades con su familia extensa. Mientras que él se encontraba entusiasmado por todo lo nuevo que estaba experimentando, consideraba que el nuevo país les brindaba mejores oportunidades para sus futuros hijos y no echaba tanto de menos a su familia de origen, pues siempre había pues siempre había tenido una relación distante con ellos.

Todo esto empezó a generar conflictos en la pareja. Ella se sentía muy sola en su proceso. Él vivía con mucho miedo los sentimientos de duelo de ella pues creía que hacían peligrar su proyecto de vida en España.

El poder empezar a escuchar lo que siente su pareja, pensar juntos en estrategias para que ella pueda sentirse más acompañada en su duelo, empezar a pensar cómo sería ese proyecto de familia en España y valorar lo que cada uno aporta al otro en la forma de ir asimilando los cambios, ayudó a que ella pudiese confiar en el apoyo de su pareja y le fue más fácil imaginar su vida como madre en España. Para él fue importante darse cuenta que cuando sentía miedo por las emociones que ella expresaba su respuesta era invalidar lo que ella sentía, esto hacía que ella se alejara más de él y le fuera más difícil confiar en su proyecto de vida conjunto.

Diferencias en la asimilación de la nueva cultura

Hay parejas que tienen dificultades en los ritmos de asimilación de los códigos culturales del nuevo país. Recuerdo a una pareja homosexual que emigró con mucha ilusión para poder

contraer matrimonio, construir una familia y poder vivir en un Estado que les garantizaba sus derechos. Sin embargo, cuando empiezan a asimilar la nueva realidad empiezan a surgir inseguridades no resueltas, pues la libertad que experimentan crea en uno de los miembros de la pareja el miedo a que la otra persona pueda elegir a otro o serle infiel. Mientras que para la otra persona la libertad de poder conocer otras personas del colectivo, no ocultar su orientación sexual, sentirse seguro por la calle y poder expresar su afecto en público le llenaba de alegría. Salir por la noche o conocer gente nueva se vivía como una amenaza en la pareja. Empiezan a aparecer los celos, las discusiones y el miedo a que se pierda el proyecto de pareja que les hizo migrar.

Durante las sesiones se habló de la inseguridad de uno de los miembros de la pareja, se comprendió mejor su trayectoria, las experiencias anteriores de infidelidades o sus temores de no ser nunca suficiente y miedo al abandono. Para la persona que sufría celos fue importante darse cuenta que lo que sentía no era por culpa de los comportamientos de su pareja, sino que venían de su propia inseguridad derivada de su experiencia de vida. Para el otro miembro de la pareja fue importante darse cuenta de ello también, sintió mucha empatía por su pareja, le liberó de la culpa que le hacía sentir y comenzó a marcar límites más saludables. Ambos pudieron crear un espacio de mayor intimidad, tener conversaciones más profundas que no habían podido tener y dar a la relación más confianza para seguir juntos en ese nuevo contexto de libertad.

¿Cómo afrontar los desafíos juntos?

La relación de pareja no existe por fuera del contexto donde se genera esa relación. El rol que cada uno asume es el reflejo de lo esperado en su sociedad, de los apoyos y soportes sociales, de su estatus económico, de los roles de género y de la representación social de lo que es esperable. El cambio de una sociedad a otra conllevará un cambio en sus dinámicas, un desafío en la introducción de nuevos códigos y la aceptación de nuevos roles. La comunicación a través de una escucha activa de los sentimientos que genera en la pareja, así como el diálogo sobre los desafíos que afronta cada uno y la capacidad de ajustarse a los cambios constantes de su nueva vida serán esenciales para superar los retos.

Entrada anterior
Por qué sentimos ansiedad: Explorando las raíces de la ansiedad
Entrada siguiente
El impacto de la presión laboral en la salud mental