El exceso de trabajo, la falta de control sobre nuestras tareas, un ambiente laboral hostil y expectativas poco realistas pueden tener un impacto significativo en nuestra salud mental.

En la actualidad el trabajo ocupa un lugar central en nuestras vidas. Así como brinda satisfacción personal, desarrollo profesional y estabilidad económica, también puede convertirse en una gran fuente de presión y estrés. De igual modo los frecuentes despidos, reestructuraciones, cambios de gerencia, entre otros elementos, pueden aumentar la ansiedad respecto a la seguridad en el empleo. 

 

El exceso de trabajo, la falta de control sobre nuestras tareas, un ambiente laboral hostil y expectativas poco realistas pueden tener un impacto significativo en nuestra salud mental.

 

CONSECUENCIAS PSICOLÓGICAS DE LA PRESIÓN LABORAL

 

  1. Ansiedad: se puede presentar un estado de constante preocupación, en el que no logramos concentrarnos, llegando a sufrir de insomnio y ataques de pánico.
  2. Depresión: aparecen sentimientos de tristeza, desánimo, pérdida de interés en las actividades que anteriormente nos gustaban, y una persistente sensación de cansancio.
  3. Estrés: constante agotamiento físico y mental, dolores recurrentes de cabeza, también es posible que aparezcan problemas digestivos, hipertensión y aumento de la frecuencia cardíaca.
  4. Burnout: se puede llegar a generar un desgaste emocional caracterizado por agotamiento, despersonalización y baja autoestima.

 Factores que pueden aumentar la probabilidad de sufrir las consecuencias de la presión laboral. Entre ellos podemos encontrar:

 

  • Ausencia de control sobre el trabajo: sentir que somos una pieza más en una máquina en la que no podemos tomar decisiones sobre nuestras tareas.
  • Exceso de trabajo: vernos en la necesidad de cumplir con horas de trabajo excesivas, no contar con tiempo libre y dificultad para conciliar la vida laboral y la personal.
  • Ambiente laboral hostil: que nuestra dinámica laboral incluya conflictos con compañeros o superiores, acoso laboral y falta de apoyo social.
  • Expectativas poco realistas: sentirse presionados para cumplir objetivos inalcanzables o poco realistas. 

¿Es posible hacer algo?

Si estás experimentando algunos de los efectos citados en relación a la presión laboral, sería fundamental que puedas buscar ayuda. Algunas estrategias que puedes implementar son:

  • Habla con alguien de confianza: trata de compartir tus preocupaciones con amistades, familiares, compañeros de trabajo o profesionales de la salud mental.
  • Establece límites: probablemente resulte difícil, pero en necesario aprende a decir “no” a las tareas adicionales y permitirnos tomar descansos regulares para evitar el sobrecargo.
  • Mejorar la gestión del tiempo: siempre será importante desarrollar habilidades que permitan organizar el trabajo de forma eficiente y priorizar las tareas importantes.
  • Practicar técnicas de relajación: de ser posible incorpora a tu vida técnicas como la meditación, el yoga, la respiración profunda y el mindfulness, estas pueden ayudarte a reducir el estrés y la ansiedad.
  • Buscar ayuda profesional: si los síntomas persisten, es recomendable que puedas consultar con un psicólogo que pueda escucharte y brindarte un tratamiento adecuado.

El malestar asociado a la presión laboral es una realidad que está afectando a muchas personas. Es importante reconocer sus efectos en la salud mental y tomar medidas para proteger nuestro bienestar. 

No estás solo. Al hablar, buscar ayuda y tomar medidas, puedes mejorar tu salud mental y disfrutar de una vida más plena y equilibrada.

Siempre recuerda que la salud mental es tan importante como la salud física. No dudes ni tengas miedo de pedir ayuda. Hay muchas cosas que puedes hacer para reducir la presión laboral y mejorar tu bienestar.

 

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