Qué es un ataque de ansiedad y cómo prevenirlo

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Qué es un ataque de ansiedad y cómo prevenirlo

Si eres una persona propensa a los ataques de ansiedad, lo más importante es la prevención.

Hay veces que acontece un ataque de ansiedad, momentos en los que la persona pierde el control sobre sí misma. No a todo el mundo le ha ocurrido y hay muchas personas que jamás han sufrido un episodio tal, pero nadie está totalmente fuera de riesgo. La gente que lo ha experimentado lo describe como un instante (breve pero que se hace eterno).

Síntomas de un ataque de ansiedad

• Agitación y elevado nerviosismo
• Sensación de opresión torácica y de falta de aire, con el consiguiente aumento del ritmo respiratorio
• Taquicardia
• Sudor y/o escalofríos
• Temblor
• Náuseas
• Mareo / desmayo
• Sensación de irrealidad
• Hormigueo en las extremidades
• Sensación de peligro inminente, llegando al pánico o a los pensamientos de que va a morir

Muchas personas acuden a hospitales confundiéndolo con infartos, sobre todo si es la primera vez que les ocurre algo parecido. Pero -como decíamos al principio- el ataque de angustia se “cura” antes de que ocurra, es decir, se previene con el trabajo psicoterapéutico. La ansiedad aparece porque tiene un sentido y la psicoterapia es el recurso adecuado para encontrarlo y poder actuar en consecuencia.

La angustia es una señal ante un posible estado de desamparo o ante la posibilidad de quedar a merced de algo que no podemos controlar. Esa situación nos lleva a defendernos y, muchas veces, el peso de esa defensa se vuelve contra nosotros. Ahora lo explicamos con un ejemplo:

  Una mujer es abandonada por su pareja. Tras ese inesperado y doloroso desenlace, cada vez que a la cabeza de ella viene, espontáneamente, cualquier recuerdo de su exnovio hace todo lo posible para dejar de pensar en él para protegerse. A la larga, no pueda estar tranquila porque siente que tiene que estar continuamente sofocando muchas de sus ideas que presionan para salir. Parece que cuanto más se defiende, de más fuerza disponen como un muelle que se aprieta. Esto le hace estar en una hiperactividad continuada y solo cae dormida por extenuación. Ha disminuido a la mitad sus horas de sueño diarias.

Aquí vemos ejemplificado que ante el abandono (desamparo), esta mujer ha puesto a funcionar inconscientemente una defensa para protegerse, pero esta se le ha vuelto en contra y le ha provocado un síntoma (insomnio). Por eso, aunque la angustia se viva en el cuerpo, el trabajo se da en la mente al comprender lo que nos pasa.

Cuando se trata de algo puntual (por ejemplo, ante sucesos traumáticos), existen maneras de intervenir basadas en el control del cuerpo y de la respiración (por ejemplo, eso que conoce todo el mundo de respirar despacio y profundamente ya que hacerlo deprisa y entrecortadamente dificulta tranquilizarse). También existen medicaciones de rescate cuyos efectos se producen en unos minutos.

Sin embargo, si eres una persona con ataques de ansiedad recurrentes (es decir, de varios al año) y estás leyendo esto, quizá haya llegado el momento de valorar si es el momento de contactar con un psicoterapeuta para atacar directamente las causas desde el origen. De lo contrario, es probable que sigas necesitando de intervenciones de urgencia repetidas tras cada ataque de ansiedad, quedando siempre a la espera del siguiente…

 

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