Nostalgia_Olivia_Szinetar_Psicologa

En Sens hemos sido consultados por El País como expertos en salud mental, para reflexionar sobre la nostalgia en el siguiente  artículo “Nostalgia precoz: Por qué los jóvenes echan de menos lo que acaban de vivir o nunca les sucedió? 

Nuestra Psicóloga y Socia – Fundadora Olivia Szinetar ha respondido algunas preguntas para pensar este sentimiento en la actualidad: qué es, para qué sirve, qué función cumple en la vida emocional y cuál es su papel en las nuevas generaciones. Te invitamos a leer el artículo completo aquí:  Pero además, queremos compartir la versión más amplia, en la que Olivia responde preguntas valiosas sobre este sentimiento.

La nostalgia es una emoción importante que muchas veces se hace presente en la vida de nuestros pacientes como un síntoma importante a trabajar.

¿Se supone que es normal sentir nostalgia de los tiempos de juventud, pero, ¿es normal sentir nostalgia cuando se es todavía joven?

La nostalgia es un sentimiento inherente al ser humano, forma parte de su estructura. Desde el nacimiento, cuando se da la primera separación entre la madre y el hijo, se da también la primera pérdida, el bebé pasa de estar en un estado de completúd, el del vientre materno, a un estado de indefensión y necesidad. 

El sentimiento de nostalgia hace de puente en las pérdidas, como un intento fallido de regresar a ese momento de plenitud. A través del sentimiento de nostalgia, la persona intenta revivir eso que añora. De una u otra manera, desde que nacemos, siempre queremos volver a sentirnos completos y seguros: volver al vientre materno. 

El sentimiento de nostalgia acompaña al ser humano toda la vida. En la vejez el sentimiento de nostalgia puede estar más presente, quizás porque se añora con más fuerza el pasado o porque en la vejez la pérdidas son mayores. En la juventud y en especial en la adolescencia, la nostalgia cumple una función importante: el niño entra en la adolescencia con la tarea ineludible de hacer el duelo ante tantas pérdidas; el duelo por el niño que ya no es, el duelo por el cuerpo que está transformándose, el duelo por los padres de la infancia. En este sentido, los adolescentes pueden experimentar la nostalgia como un deseo doloroso de volver a ese estado de mayor protección de la niñez; en el que no cuestionaban a los padres, en el que no tenían que enfrentar tantos cambios, ni la separación. 

¿En qué consiste exactamente este sentimiento? ¿Cómo ha cambiado de los boomers a los milenial? ¿Y de los milenial a la generación Z?

La palabra nostalgia proviene del griego nostein= regreso y algia= dolor, entonces la nostalgia sería el regreso doloroso a un pasado en el que fuimos felices y en el que nos sentimos completos. Intentamos regresar, lo hacemos con tristeza, con el dolor que nos produce reconocer la ausencia. Sin embargo, aunque dolorosa, la nostalgia también funciona como un recurso, es un intento de conservar lo perdido y en el proceso de duelo,  en el que se realiza un trabajo para aceptar la pérdida, cumple la función de transición, se retiene lo perdido, a través de recuerdos, de memorias idealizadas, hasta que, poco a poco, llega la etapa en la que se da la aceptación. 

La forma en la que se expresa el sufrimiento mental hoy en día y cómo las personas se vinculan con las pérdidas está relacionada a la época actual. Esta época está marcada principalmente por los grandes cambios tecnológicos y el acceso ilimitado a la información. Podemos pensar que las generaciones más recientes (millennials y Z), tienen el pasado más presente, exceso de fotos y recuerdos que cumplen la función de obturar o tapar la vivencia de la pérdida. Estamos en la época de la inmediatez, realizamos un clic y lo “tenemos todo”. La nostalgia también aparece como una resistencia a aceptar la pérdida, el que vive en la nostalgia se resiste a esa realidad.

¿Han influido la pandemia y el confinamiento en una mayor tendencia a evocar etapas anteriores de nuestra vida? ¿Es algo que se mantiene?

La pandemia representó una pérdida enorme, nos puso de frente con la muerte. Se perdieron muchas vidas, afectos, seres queridos. En el confinamiento se experimentó la pérdida de la vida cotidiana tal y como la conocíamos.  

En el caso de los adolescentes, la pandemia trajo consecuencias negativas en su salud mental (ansiedad, depresión, suicidio). Para los adolescentes, que transitan una etapa  caracterizada por la búsqueda de la independencia y la necesidad de pertenecer a un grupo de amigos, el encierro impidió su desarrollo normal, se impuso la obligación de no poder juntarse con amigos, de encerrarse en el mismo espacio que los padres, cuando la necesidad psicológica era la de separación.

Aunque la pandemia ya ha terminado, ha sido una experiencia que nos ha puesto a todos en una situación de extrema vulnerabilidad que involucró muchas pérdidas. Sin duda, la nostalgia ha sido protectora, nos ha permitido elaborar lo que se perdió, y también dar lugar al deseo de recuperar la vida normal. 

¿Está también relacionado con la incertidumbre constante en la que muchos viven?

Claro que sí. Una característica fundamental del sentimiento de nostalgia es que te lleva a un lugar conocido, lejos de la incertidumbre. La nostalgia es una forma de mantener cerca lo que un día tuvimos y lo más interesante es que siempre nos lo enseña como un lugar paradisiaco, siempre nos muestra lo mejor, cuando estamos nostálgicos evocamos recuerdos reconstruidos, en donde solo las cualidades positivas aparecen, muchas veces resaltadas con sensaciones vívidas. 

La incertidumbre está presente en nuestra realidad, cada día hay que lidiar con ella: guerras, epidemias, crisis sociales, precariedad laboral y económica. La incertidumbre puede hacernos sentir angustiados o miedosos cuando enfrentamos la realidad, la nostalgia funciona como una manera de “huir” o de “evitar” esa realidad a la que tememos y protegernos de ella volviendo al pasado.

¿Cuál es el papel de internet y las redes sociales en este sentido? ¿Cómo influye tener todo el contenido de tiempos anteriores a nuestro alcance?

Con Internet, la velocidad en la comunicación y la compra online, aparece la sensación de poder de tenerlo todo, esto puede funcionar muchas veces como un tapón a la falta. Estamos siempre acompañados por el móvil, estamos “más cerca” de nuestros afectos, “menos solos”. Esto puede dar la sensación de que estamos más completos. Si no convivimos con la pérdida, sino la integramos como parte normal de nuestra vida, la nostalgia se puede hacer presente con más fuerza como un mecanismo que nos mantiene negando nuestra realidad incompleta, viviendo en un estado ideal del pasado. 

La rapidez e inmediatez de todo este contenido ¿genera también que empecemos a extrañar mucho antes situaciones que en realidad han pasado hace poco?

Dependiendo de la historia de cada quien, la nostalgia estará más o menos presente. Podemos pensar que actualmente los recuerdos del pasado son más accesibles, ¿quién no tiene acceso inmediato a miles de fotos en su móvil? pero quizás también el pasado es más efímero.  Podemos acceder a objetos de consumo y a grandes cantidades de información, la época nos exige responder a las demandas rápidamente, el cambio es una constante y en este contexto me pregunto ¿hay  espacio para la nostalgia? ¿hay tiempo para recordar? En la clínica actual, aparece con más fuerza el sufrimiento por ansiedad, hay poco tiempo para pasearse por los recuerdos y quedarse allí, en su lugar, la preocupación inmediata es el futuro, solucionar, prevalecen los síntomas como los ataques de pánico, donde habla más el cuerpo y faltan las palabras.

¿Cómo hay que enfrentarse a este sentimiento? ¿Es positivo o puede ser contraproducente?

Puede ser un sentimiento positivo porque forma parte del proceso de duelo, nos sirve para elaborar las pérdidas. Cuando nos enfrentamos a una pérdida importante, la nostalgia nos permite conectar, aunque los recuerdos estén modificados y no sean exactos, con lo que hemos perdido. Poco a poco vamos viviendo la tristeza y soltando,  hasta conseguir la aceptación. Sin embargo, cuando la nostalgia es excesiva y constante, hay que prestar atención, porque nos habla de la dificultad de aceptar la pérdida y de un estancamiento en el pasado que genera un agudo malestar psíquico que impide llevar una vida con normalidad.

¿Tendemos a idealizar el pasado?

Muchas veces sí, como mecanismo de defensa para evitar el dolor.  Los recuerdos vienen a la consciencia con los contenidos maquillados, modificados, nos muestran solo lo maravilloso del momento pasado, lo felices que fuimos, pero todo lo negativo queda sepultado en nuestro inconsciente. 

 

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