¿Cuándo el estrés se convierte en un problema?

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Cuando hablamos de estrés nos referimos a una respuesta ADECUADA y NORMAL ante una situación en la que la persona se siente amenazada y actúa para defenderse. Estas situaciones pueden venir de aspectos internos de la persona (ej. deseo de responder de manera perfecta ante todas las exigencias, propias y del entorno), así como de eventos que provienen del exterior (ej. muerte de un familiar, experiencia traumática).

Día a día se nos presentan demandas desde lo profesional, lo familiar y lo social que nos pueden hacer sentir sobrepasados, frustrados o incluso que las exigencias son muy altas y que no tenemos control alguno sobre la situación.

Ante esta vivencia lo esperado es que activemos mecanismos que nos permitan manejar la situación y volver a un estado de equilibrio. Con frecuencia logramos controlar la angustia y continuar funcionando normalmente. Pero ¿qué pasa cuando no logramos manejar la situación y nos sobrepasa? Sentimos ESTRÉS, nos sentimos amenazados y nos cargamos de angustia. Este exceso de angustia es liberado en el cuerpo como una forma de reducir la tensión.

Algunos de los síntomas que se pueden presentar en un cuadro de estrés pueden ser de tipo psicológico, como ansiedad o ataques de pánico, preocupación excesiva, dificultad para concentrarse y para pensar, dificultad para tomar decisiones, miedo, llanto, nerviosismo. También pueden aparecer síntomas físicos como palpitaciones, sudoración de las manos, presión en el pecho, temblores, dificultades para respirar, alteración del ciclo menstrual, diarrea, estreñimiento.

La aparición de este tipo de síntomas es una señal de alarma de que algo está sucediendo. Es probable que hagan referencia a que necesitamos protegernos o hacer algún cambio en la nuestra vida que evite que nuestro sistema permanezca en un estado de alerta permanente.Si te has sentido así de manera recurrente es importante hacerle frente.Si lo dejas pasar una y otra vez, la angustia y los síntomas se pueden cronificar y ser aún más perjudicial, se puede alterar tu vida cotidiana eventualmente y tú capacidad de funcionar en las actividades normales.

¿A que nos referimos cuando decimos hacerle frente a este malestar? En primer lugar, busca ayuda, háblalo con personas que sean importantes para tí e intenta hacer los cambios que estén a tu alcance para disminuir este esta de tensión. Pero, si este malestar se ha vuelto recurrente o sientes que empieza a interferir tu funcionamiento cotidiano, busca ayuda de un psicólogo, psicoterapeuta o de un psiquiatra quien te orientará en la comprensión de tu malestar y trabajará contigo sobre el mismo.

En Sens Psicología podemos ayudarte, pero antes te dejamos 5 consejos que pueden ser útiles en momentos donde aparece el estrés y te sientes desbordado:

  1. Reconoce y acepta tus emociones, algunas son placenteras y otras pueden ser displacenteras.

2. Trabaja en perder la vergüenza a sentirte mal, todos hemos estado allí, el problema aparece cuando esto se vuelve recurrente. Por eso decimos que tenemos que responder a ese llamado de atención que nos hace nuestro cuerpo o nuestra mente.

3. No esperes más, pide ayuda a quienes tienes a tu alrededor si sientes que la situación te sobrepasa emocionalmente.

4. Considera técnicas que favorezcan la relajación o realiza ejercicio físico. Tanto tu mente como tu cuerpo necesitan atención.

5. La psicoterapia es una herramienta valiosa y eficaz para trabajar aquello que te genera malestar y disminuir tu angustia. Los psicoterapeutas y los psicólogos estamos para trabajar contigo eso que te produce sufrimiento.

Escrito por: Marcela Gonzalez y Patricia Pizzolante

Imagen: www.unsplash.com

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