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Separación o divorcio de los padres: cómo afecta a los hijos y cómo acompañarlos

¿Qué implica la separación para los hijos?

Una relación puede acabarse por muchos motivos, y cuando hay hijos, hay que pensar que esto es un cambio que también les afectará a ellos. A veces se trata de una decisión tomada por ambos miembros de la pareja, otras veces es una decisión individual. Para el hijo puede tratarse de un evento totalmente inesperado, o en otras ocasiones la separación es algo que ya se intuía, aunque no se hablase de ello o incluso porque se considerase un tema secreto o tabú. En todo caso, implica una situación nueva que afecta a todos los miembros de la familia. 

La separación implica una pérdida, y aceptar esta pérdida sería un primer tiempo para comenzar luego a elaborarla.

¿Qué pierde el hijo cuando ocurre la separación entre sus padres?

Habrá que situar esto para cada uno, aunque de modo general podemos partir de que todos los niños necesitan a sus padres como figuras de amor, de cuidado, y son sus referentes principales. La imagen de la pareja de padres, la idea que ellos tienen de la pareja, les augura una sensación de protección y de continuidad en la vida, y les da un lugar en el mundo al que han llegado.

Cuando esta pareja se rompe supone una situación de vulnerabilidad psíquica, peligra esta sensación de protección y sobre todo trastoca el lugar que tenían para ellos, activando fantasías respecto a la separación que les involucran.

Los hijos tendrán que hacer el recorrido de resituarse respecto del lugar que ocupan en el deseo de estos padres, que ya no son pareja. Ahora se trata de encontrar otros modos de estar, y de reconstruir la relación con los hijos desde otro lugar, como madre y como padre ya separados. 

Los cambios e incertidumbres que genera la situación de separación de los padres puede causar mucha angustia. Todos los hijos se preguntan, ¿por qué se separan? e intentarán dar respuesta a esta pregunta a través de los medios que tienen. Cada cual elaborará una respuesta particular según lo que hayan vivido, su propia historia, sus fantasías…Una de las respuestas que a veces encuentran es que son los causantes de la separación, lo cual tiene dos caras: por un lado la culpa, y por otro lado, sentir que si se es responsable de también la posibilidad de solucionarlo, por lo que muchas veces se colocan en el lugar de arreglar la situación para que sus padres vuelvan a estar juntos. 

Una de las ideas más frecuentes es que si los padres se arrepienten de estar juntos, también se arrepienten de aquello que han creado juntos, así, a veces la separación de los padres se acompaña de una sensación de fracaso y abandono.

A veces algunos hijos llegan a pensar que estarían mejor separados, y muchas veces es así ya que posteriormente cada padre por separado puede mejorar la relación con ellos y se sienten mejor. Sin embargo y pese a todo, la separación de los padres, en la adolescencia pero sobre todo en la infancia, es algo que descoloca, rompe cierta fantasía que daba seguridad y continuidad en el día a día. El hecho de que puedan fantasear con la separación  puede darse por muchos motivos, por ejemplo que haya muchas peleas entre ellos, o que se vaticine la posibilidad de un hermano nuevo que va a quitar el lugar preciado que tiene con los padres, o porque en algún momento exista una situación de celos respecto de uno de los padres… Que hayan tenido esta idea no quiere decir que efectivamente quieran la separación, es más cuando ocurre en la realidad supone un conflicto puesto que también desean que estén juntos, y tienden a culpabilizarse por haber tenido estos deseos. De aquí también a veces, la insistencia en la reconciliación.

¿Cómo manejar la separación como padres?

Tratar de separar los conflictos de pareja de los conflictos como padres es complicado. La idea de concebir un hijo, el nacimiento de éste, la adolescencia… son momentos importantes que pueden afectar al vínculo de la pareja. La experiencia de la paternidad o la maternidad moviliza la propia historia que cada uno vivió como hijo y esto puede generar conflictos.

El modo en que cada miembro de la pareja elabore el duelo de la separación es importante respecto a cómo los hijos enfrenten la pérdida de la pareja parental, por lo que en los casos en que esta separación se hace difícil, es recomendable que el adulto pueda acudir a hablar con un profesional. 

Cuando las separaciones son controvertidas, la violencia que supone este proceso se extiende más allá del espacio familiar, afectando también al hijo en el ámbito escolar y social, y a veces hay que llegar a medidas judiciales. Cuando algo del amor muta al odio, es una situación violenta para todos. En estas ocasiones donde hablar es complicado, reconocer que se trata de un conflicto de pareja, o que existe una dificultad para afrontar la pérdida amorosa y la separación, ayudará al hijo a encontrar maneras de ubicarse en este proceso que sean más saludables. Sería ayudarles a renunciar a la idea de que como hijos, pueden decidir en la dimensión de la pareja, asumiendo que aunque sus padres encuentren dificultades para lidiar con la situación, son decisiones que han de tomar ellos.  

En muchas ocasiones la pareja se rompe por no poder conciliar como pareja la llegada de un hijo, sin embargo es importante que los padres tomen decisiones ellos mismos y no hagan decidir a los hijos acerca de las cuestiones que implica una separación o un divorcio. Esto no quiere decir, que no se pregunte a los hijos acerca de cómo viven la situación, los cambios que imaginan, qué les podría facilitar este proceso de cambio… Pero es distinto escucharles y consultarles que hacerles tomar decisiones, lo cual es responsabilidad de los adultos. En muchas ocasiones, ante los procesos de separación ocurre que los hijos quieren adoptar este papel de adultos porque sienten que se ha perdido algo de esta figura, o ven a sus padres desbordados y toman la posición de cuidadores, o se martirizan pensándose los culpables de la separación de los padres, o caen en alianzas con uno de ellos si existen acusaciones entre ambos… Los escenarios son múltiples, en todo caso, lo importante es escuchar cómo se sienten, entender que los hijos también han de hacer un duelo ante la separación de la pareja parental y hay que acompañarlos en el proceso, y estar atentos a que si este duelo se prolonga en el tiempo es indicado consultar con un psicólogo especialista. 

Es importante transmitir, en el caso de que sea posible, que se va a dar esta separación, dando cuenta de algún porqué, más allá de tener que explicar la complejidad de la situación. En todo caso, cuando uno se separa, es porque piensa que es mejor de esta manera. La forma en que los niños o adolescentes se expliquen la ruptura, puede marcar la manera en que luego se relacionen con sus parejas en un futuro.

Igualmente, explicar cómo va a resultar la situación para los hijos a partir de ahora, ya que se van a encontrar con gran incertidumbre y habrá que acompañarles a ellos también a este cambio en la familia. Como hemos visto, esta separación implica un duelo también para los hijos.  

En esta nueva situación, habrá que descubrir nuevas maneras de ofrecerse como padres. El hijo tendrá que encontrar qué lugar ocupa ahora para cada miembro de la pareja, forjando el vínculo quizás de una manera nueva. Es importante que el hijo sienta que sus padres aunque no estén juntos continúan disponibles para él, que siguen siendo fuente de sostén y acompañamiento.

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