¿Por qué es importante que los niños llamen a los genitales por su nombre?

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Cuando se trata de hablar de sexualidad en la infancia a veces no sabemos ni qué decir, ni por dónde empezar. Por ello nos han contactado de la Revista Ser Padres  para responder a la pregunta ¿Por qué es importante que los niños llamen a los genitales por su nombre?
Pero, antes de responder a ella, Patricia Pizzolante y Olivia Szinetar, ambas psicólogas y psicoterapeutas de Sens, planteamos la siguiente pregunta: ¿cuándo empezamos a hablar con nuestros hijos sobre sexualidad?
A veces pensamos que cuando se acerca la pubertad es que este tema entra en casa. Sin embargo, es un tema que debe estar presente desde siempre, lo importante es que demos información ajustada a la edad del niño y que responda a las dudas que el niño o la niña expresan. Para empezar a hablar sobre estos temas, partimos de la importancia que tiene nombrar nuestro propio cuerpo. ¿Por qué? por que al ponerle nombre a nuestro cuerpo, a sus partes, le damos existencia, no solo en la realidad sino también en nuestra mente. Es fundamental para el desarrollo psicológico”
Es muy común dar apodos al referirnos a los genitales, o incluso no nombrarlos. Pareciera que tuviéramos cierto temor y pensaramos que de lo privado no se habla. Pero es importante que los niños conozcan el nombre real de sus genitales para que puedan desarrollar una relación sana con su propio cuerpo, con ellos mismos. Tampoco hay problema en que una vez que el niño conoce el nombre real de sus genitales pueda preferir referirse a ellos con algún otra palabra que suele usarse en casa, por ejemplo.
“Si como padres nos sentimos cómodos llamando así (con un apodo) al pene o a la vulva no hay problema, siempre y cuando nos aseguremos de que el niño conoce el nombre real y sabe que está bien utilizarlo, y que no tiene nada negativo. Se puede acordar con el niño la forma en que lo llamarán en casa y se les explicará por qué”
Comentamos también que la naturalidad con que abordemos el cuerpo juega un papel fundamental en la manera en que el niño y la niña se relacionarán con su propio cuerpo y consigo mismos. Por ello, y entendiendo que mente y cuerpo hacen una unidad en la persona, la relación que el niño tenga con su cuerpo estará totalmente ligada a su la relación con él mismo, su autoestima y la posibilidad de cuidarse en su totalidad como persona.
Nos preguntaban también sobre los beneficios a nivel psicológico que tiene hablar con naturalidad de estas partes del cuerpo, a lo que planteamos que para que un niño pueda cuidarse y apropiarse de su cuerpo, es fundamental que lo conozca, lo identifique y lo explore. Además, invitamos a pensar sobre el mensaje que estamos transmitiendo a un niño pequeño al que continuamente se le pide que diga el nombre de las partes de su cuerpo (ojos, boca, manos, etc), mientras que otra parte de su cuerpo no recibe ningún nombre.
No dar el nombre correcto puede trasmitir el mensaje de que hay algo que está mal con esa parte de su cuerpo, o que es algo que no le pertenece, o sobre lo que debe avergonzarse y, sobre todo, algo sobre lo que no debe preguntar, hablar, ni pensar. Para acompañar al niño en su crecimiento, en sus inquietudes, en su autoconocimiento, pasa también también por hablar sobre su cuerpo, sobre el sexo y la sexualidad.
Finalmente, cerramos hablando sobre cómo el hablar de los genitales con naturalidad puede ayudar a prevenir un abuso sexual. Comentamos que el poder nombrar los genitales, saber donde y como son, es el primer paso para luego conocer cuales son las partes íntimas y que significa esa privacidad. Por tanto si el niño percibe que ésta privacidad es irrespetada significa que algo está mal y es importante que busque ayuda de sus padres o cuidadores. Hablar del cuerpo con naturalidad facilita que el niño vea la posibilidad de hablar sobre cómo se siente con su cuerpo y saber que está bien hablar sobre sexualidad con sus padres o cuidadores.
“Dirigirnos al cuerpo del otro con respeto y sin burlas favorece una relación más sana del niño con su cuerpo, quien podrá exigir ser tratado con ese mismo respeto y no aceptar aquello con lo que no se siente cómodo”.
Si quieres recibir asesoría sobre estos temas conoce nuestro servicio de asesoramiento para padres aquí.