Históricamente, la sociedad ha transmitido expectativas distintas para hombres y mujeres, que van más allá de sus funciones biológicas: el hombre provee y protege, la mujer procrea y nutre. Los roles de género siguen ejerciendo una influencia innegable en nuestra vida emocional; dictan, en silencio, quiénes tienen permitido mostrar lo que sienten y qué dolores nos vemos obligados a ocultar.
Usualmente, con la llegada de un bebé, la atención se vuelca sobre la madre. No obstante, la paternidad es una experiencia transformadora que también sacude el mundo interno del hombre. En el artículo “El impacto emocional del nacimiento de los hijos en los hombres” se abordaron los cambios emocionales más comunes, como ansiedad, estrés, sentimientos de insuficiencia y cambios en la identidad personal. El llamado es a preguntarnos cómo creemos que “debería” sentirse un padre primerizo y cómo se siente en realidad.
Ser padre por primera vez: se gana y se pierde
Según la Asociación Americana de Psiquiatría, 1 de cada 7 mujeres sufre de depresión perinatal (durante y/o después del embarazo), lo cual tiene un impacto significativo sobre la madre y el bebé. Sin embargo, no solo ella se enfrenta a retos emocionales importantes. ¿Qué le ocurre al padre?
¡Voy a ser papá!
Al tener un hijo se gana una dimensión vital, una nueva parte del sí mismo que puede traer:
- Una fuente de sentimientos de alegría, satisfacción, orgullo.
- Un nuevo propósito vital.
- Una expansión de la capacidad de amar y cuidar.
- Una forma de resignificar sus propias vivencias como hijo.
Todo cambio implica pérdidas
Al mismo tiempo, se vive una serie de pérdidas y se adquieren nuevas presiones:
- En el estilo de vida: ahora hay menos libertades y más responsabilidades.
Algunas veces, se asume que el padre debe convertirse en el sostén económico familiar. Además, ante el miedo de no saber cómo cuidar al bebé o impotencia de ver a la madre sufrir, puede ocurrir que el hombre se refugie detrás de la máscara de “proveedor”, trabajando excesivamente, lo cual lo deja sin espacio para sostener a la madre.
- En la relación con la pareja: la dinámica pasa a girar en torno al bebé,y se pierde la posición como objeto único de amor de la pareja.
En este sentido, mientras que la conexión física y emocional madre-hijo se gesta de forma natural, el hombre queda apartado y debe descifrar cómo construir su lugar. Pasa de tener la atención exclusiva de la pareja, a ocupar el lugar de un “tercero” que sostiene el vínculo entre madre y bebé. Puede, inconscientemente, hacerlo sentir desplazado en su propio hogar y generarle tristeza y rabia, que luego se manifiestan en forma de irritabilidad o aislamiento.
- En la identidad y la historia de vida: tener un hijo implica redescubrirse no solo en el rol de padre, sino también en el rol de hijo.
Muchos hombres enfrentan una crisis porque sienten que deben ser “mejores padres” que los que tuvieron. Al sostener a su hijo, el hombre rememora a su padre en su propio cuerpo, sintiendo que debe compensar las carencias o superar las bondades que vivió en la relación con su padre. Esta es una fuente importante de ansiedad no resuelta de su pasado.
¿Cómo identificar la depresión en padres primerizos?
En un periodo de enorme transformación, tanto las pérdidas como las ganancias pueden vivirse de forma abrumadora. A veces, la depresión se asoma como una forma de defensa, oculta detrás de distintos síntomas.
Cuando pensamos en depresión, lo primero que imaginamos es a una persona triste, llorando, en cama. Los síntomas típicos incluyen cambios en el apetito, en los patrones de sueño, en la motivación y placer de las actividades diarias. Sin embargo, la depresión se puede manifestar de distintas maneras, sobre todo para un hombre que ha internalizado que no tiene permitido sentir ni mostrarse vulnerable. Algunas veces, un padre con depresión perinatal puede manifestar:
- Fatiga o cansancio extremo
- Autocrítica excesiva
- Irritabilidad
- Inquietud o, por el contrario, baja actividad
- Ataques de rabia
- Abuso de alcohol y drogas
- Conflictos interpersonales
- Descuido personal
- Enfermedades físicas
- Muy alta o baja productividad en el trabajo
Reconocer el lugar del padre…
Hay síntomas menos visibles que otros. Lo importante es tener presente que detrás hay una persona que siente un malestar psicológico importante, pero no siempre sabe cómo expresarlo.
Como padres, madres, profesionales de la salud, es importante reconocer la vivencia emocional del padre desde el inicio del embarazo.
Pensemos también en los padres en contextos no tradicionales, para quienes resulta más difícil cumplir las expectativas sociales: padres no biológicos, solteros, desempleados o parejas homoparentales.
La psicoterapia brinda un espacio a cosas que no se escuchan, que parecen quedar escondidas, pero son muy reales y afectan el bienestar emocional. Si te identificas o conoces a alguien que puede estar pasando por esto, no dudes en contactarnos. Estamos aquí para acompañarte.

